El mejor gancho comercial
apela a tu liberalidad
toca tu instinto animal
rozando la brutalidad
Te lo encuentras en la pared
en el anuncio de un licor
pegado en un mostrador
gritandote a todo color
Coro: (x2)
sexo compro
sexo vendo
sexo arriendo
sexo ofrezco…
Ya no hay de que enrojecer
es cotidiano ya lo ves
ahora la virginidad
es una cosa medieval
Es tu carnet de madurez
tu pasaporte a la adultez
ella no es una mujer para amar
sino un enemigo al cual doblegar
Coro (x2)
Las rotativas de imprenta
ya estan empezando a editar mas mujeres desnudas
y tu tienes una cara de cliente facil
tu compras por una promesa de sexo
abres la boca y te meten el dedo
y les sigues el juego
y les das tu dinero
y te sientes muy hombre
y me rio en tu cara de tu estupidez
El mejor gancho comercial
apela a tu imbecilidad
te trata como un animal
poniendo en claro tu brutalidad
es un trofeo la ilusion
que quiebras en la situacion
me estas dando la ocasion
de gritarte con razon
Gamulan que se duerme se lo lleva la corriente
tangente de 45
gamulan que se duerme se lo lleva la corriente
tangente de 45

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Vídeo  —  Publicado: 8 octubre, 2013 en Uncategorized

Disfuncionales

Publicado: 4 octubre, 2013 en Uncategorized

¿Cuánto tiempo más podía aguantar la gente a la que llevaron a este embudo debido a la falta de una política habitacional dinámica y seria, con planificación en la entrega de terrenos o créditos hipotecarios racionales?

En mi opinión, nuestra provincia vive una crisis política cuyo principal problema está en la poca capacidad de sus funcionarios para ejercer la función pública. Carecen de ideas y de planes. No están facultados para cumplir ninguna función: ni interna, atendiendo la demanda de los trabajadores públicos; ni externa, pensando en administrar adecuadamente los recursos y pensando en incrementar otros.

Nuestra provincia vive desde hace años una crisis política fenomenal. Una crisis que las dádivas y el clientelismo político suelen eclipsar cuando las urnas generan la movilización de un aparato destinado a perpetuarse en el poder, pero que luego recrudece cuando al desnudo queda prevaleciendo nuevamente la ineptitud, ineficacia e ignorancia de los nuevos funcionarios, algunos de los cuales, en nuestra ciudad y provincia, rápidamente pasan de mendigos a millonarios.

Y los funcionarios, mayormente, vienen demostrando que no suelen administran los recursos pensando en el bien común, como tampoco los legisladores, mayormente, trabajan pensando en rendir honores a las bondades que deberían impulsar desde el ejercicio político. Al contrario, lo que se ve es una profunda mezquindad. Y además una falta de apego a la defensa y sostenimiento de las instituciones que abruma.

Y en este panorama, nos vemos atravesados hoy -como hace treinta años- por los mismos viejos interrogantes cuando de desarrollo quieren hablarnos. Todo promesas. Santa Cruz se ha convertido en una zona de promesas y en donde se suceden anuncios grandilocuentes para gente obsecuente que no sabe escuchar ni aceptar una crítica miserable al aparato que amamanta con entusiasmo febril y condescendencia. Ni una sola idea escribe esa mano que no se sale jamás del plato que le da de comer.

Pero decía: nuestra provincia vive una crisis política severa con niveles de corrupción desalentadores. Y producto de ella, surge la socioeconómica y cultural, que deriva en fenómenos que trascienden cualquier análisis prematuro, como lo es el que ha llevado a la gente hacerse de un pedazo de tierra aunque no cuente allí ni con los servicios básicos más elementales.

Que haya sido propiciado por unos y otros ahora parece interesar poco comparativamente con el impacto social que esta situación acarreará. Y bien digo “propiciado”, porque no es la gente la que gobierna, la que administra, la que legisla, la que regula, la que corrompe ni la que promete lo que nunca llegará.

 

Imagen

Foto: http://www.eldiarionuevodia.com.ar

Vídeo  —  Publicado: 6 mayo, 2013 en Uncategorized

Derrotero de compras

Publicado: 6 mayo, 2012 en General

Ir a comprar al supermercado en estos tiempos de vacas flacas se ha convertido para mí en una de las experiencias cotidianas más insalubres, y encima extremadamente densa con relación a cuestiones que van más allá del alza de precios o productos desaparecidos misteriosamente.
Por un lado, si uno se detuviera en la imagen que damos cuando pasamos por las góndolas, notaríamos que hacemos más “pasillo” que compras. Porque pensamos detenidamente cada artículo que vamos a comprar y meter en el carrito, que se ahora se llena rápidamente pero no porque sean muchos los productos que compramos, sino porque vienen más chicos también. Como para que uno piense al cabo de un rato: ¡Uh, mirá… Llenamos un carro!
Entre tantos aspectos que hacen al fatídico momento de ir de compras al “super”, uno que siempre me generó rechazo se produce cuando, poco después de haberme sacado el viento de encima y entrar al local silbando bajito, escucho a todo volumen una canción melódica en la que el cantante se descose la garganta por algún amor imposible.
“Estamos en el horno”, es lo que pienso automáticamente, pero encima luego intento descifrar: “¿Quién será? ¿Franco De Vita? ¿Marco Antonio Solís? ¿Carlos Mata?”. Por supuesto que si no es uno de ellos pega en el palo.
Una vez identificado el timbre de voz, me quedo más tranquilo porque mi cerebro tiene como un sensor de reconocimiento de voces melódicas que funciona bastante bien: cuando escucha algo que decididamente no me gusta, emite una frecuencia que –traducida- estaría diciéndome: “No te calentés, pusieron los grandes éxitos de Marco Antonio Solis. Así que tenemos como para dos horas. Tratá de ser breve y vamos”. Y automáticamente la bronca se va disipando. Pero es entonces cuando viene la otra parte de la misión: hurgar en las góndolas para ver si puedo rescatar de entre los artículos de primera necesidad algo que valga la pena y a buen precio. Pero como los precios a veces no están, están cambiados o no convencen a nadie, lógicamente me enojo de nuevo. Y cuando eso ocurre, escucho de fondo a Marco Antonio Solis, tras lo cual, el sensor emite su frecuencia y automáticamente los decibeles bajan a cero.
Entonces, paso de góndola. Pero ocurre que cuando estoy en la de al lado, me quedo pensando cómo resuelvo lo de la anterior. Y de nuevo me caliento, suspiro, respiro hondo, y otra vez Marquitos que suena. Pero esta vez sigo presuroso mi derrotero.
De esta manera, tras varios minutos, la tarea va convirtiéndose en un asunto muy insalubre, aunque puedo llevarlo a cabo sin que me sobre nada. Quedo exhausto, con pocas ganas de hacerme mala sangre por cuánto pudo haber sido el costo de la compra, que, al final de cuentas, la mayoría de las veces uno dice: “Pensaba que me iba a salir más caro”. Y debe ser porque uno está preparado para lo peor, y con ese efecto juegan los hacedores de precios: “Total, para la gente siempre pudo haber sido peor”.
No voy a decir que estaría bueno que coloquen temas de The Cure, Strokes, Los Redondos, Manal o Riff, por dar algunos nombres. En definitiva, a esta altura de mi vida, me conformaría solamente que los precios sean razonables, ni más ni menos. Y si no son razonables los precios, que por lo menos lo sean los sueldos. ¿No le parece?
Es decir, si voy a tener que escuchar frecuentemente a Marco Antonio Solis en un supermercado, háganme el favor de permitirme llevar el kilo de yerba a cuatro pesos.
Ahí capaz que hacemos trato.
He dicho.

Esperando el feriado

Publicado: 11 abril, 2012 en General

Todavía intento comprender cuál es la razón por la cual algunas personas se quejan o fastidian por los nuevos feriados existentes en nuestro país. No entiendo qué es lo que tanto les insatisface, honestamente lo digo.
En mí caso, en lo primero que pienso ante estas circunstancias, es en esa gente que durante todo el año trabaja más de diez horas para llevar el pan a sus casas o para hacer una diferencia a nivel económico que permita mejorar la calidad de vida de los suyos (muchos trabajan hasta los feriados). Y recién después pienso en la otra, o en quienes estamos envueltos en la burocracia en cualquiera de sus formas.
De esta manera, y por más que lo analizo, no entiendo cómo hay quienes están en desacuerdo con los feriados, que, en realidad, una cosa es no estar de acuerdo con las fechas que se conmemoran y otra muy distinta estar en contra de, por ejemplo, no ir a laburar. ¿Qué puede tener de malo eso?
Hace algunos días escuchaba por radio a mucha gente quejarse por esta situación argumentando -o algo parecido- que así “el país nunca va salir adelante”. De verdad, esos planteos siempre me parecieron macaneo barato, aunque en este caso me han conducido al siguiente interrogante: ¿Si sacamos los feriados, cuánto tiempo calcularán algunos que tardaremos en convertirnos en potencia mundial?
Y si eventualmente fuera un poco más lejos, agregaría que las mismas personas que piensan esto –o la gran mayoría-, al otro día son las que se quejan porque “acá no trabaja el que no quiere”, entre otros asuntos poco relevantes para la existencia humana, porque, para ser franco, en lo más profundo de su corazón, el ser humano (o la mayoría), lo único que desea es ganarse la lotería -o algún premio importante- con tal de no ver nunca más esas caras que diariamente contribuyen a su rápido envejecimiento.
Aunque, asimismo, me consta que del otro lado del alambrado hay gente que jamás se atrevería a ponerle un centavo a un juego, porque sus convicciones pasan por otro lado.
La realidad -me parece- indica que no vamos a ser ni más pobres ni más ricos con cuatro o cinco feriados más. Al menos no nosotros, los comunes, que lo único que hacemos es juntar plata para pagar nuestras deudas o alimentarnos y vestirnos, pero no mucho más. Por otro lado, saber que hay quien detesta los feriados, lleva a pensar que ese lugar de trabajo es una de las cosas más envidiables del mundo, o que está lleno de gente con la que uno realmente la pasa muy bien, ¡a tal punto que la pasa mejor que en su casa! Entonces, retomando el planteo: ¿Cómo pretenden algunos que el país salga adelante si no nos ponemos de acuerdo ni para los feriados?
Una vez Charles Baudelaire escribió que “el mejor remedio contra todos los males es el trabajo”. Sin embargo, los tiempos han cambiado, y aunque puedo estar de acuerdo con ese pensamiento, ¿cuánto más puede afectarnos la salud tener más feriados, si las prestaciones en materia de Salud en nuestra provincia, por ejemplo, están colapsadas debido a que hubo gente que trabajó incansablemente, pero haciendo mal su trabajo (por no decir otra cosa)?
Para eso, digo yo, que mejor la gente no trabaje. Para eso que decreten más feriados y listo. Y en vez de gastar energía en estas tonterías, bien podríamos pensar en cosas más trascendentes para afrontar la realidad que nos toca, o para cargar con nuestras vidas de una manera un tanto más positivamente.
Por eso, en mí caso, hace un tiempo que tengo clavado en mi tele el canal Gourmet, que me recuperó las ganas de ver televisión sin alejarme de la realidad cotidiana, porque cada plato que hacen allí, con lo caro que puede resultar emularlos, me recuerda que tendría que ganarme la lotería para poder realizarlos.
Concluyo el tema con la frase de un entrañable amigo, quien una vez me dijo tajantemente: “En nuestro país algunos prenden cubiertas, aunque otros no se bancan el hollín”.

Cantos de libertad

Publicado: 19 marzo, 2012 en General

Con mucha alegría recibí en mis manos el primer disco de Andrea Díaz (Libertaria), cantora nacida en nuestra ciudad, que luego de haberse recibido de Profesora de Danzas, decidió continuar sus estudios en el IUNA (Instituto Universitario Nacional de Arte), para cursar la Licenciatura en Folklore. Estando en Buenos Aires, de a poco, fue volcándose a los ámbitos vinculados con la cultura popular. Y continuó sus estudios, cantando en la medida que se le diera esa posibilidad.
Andrea tiene personalidad, algo necesario para hacerle frente a la adversidad y a las distancias. Pero además, tiene una voz excelente, que ha podido mejorar con los años de manera notable. Siempre supo que quería ser cantora, esa fue su razón y el horizonte a seguir. No nació en cuna de oro, se fue haciendo camino al andar. Leer el resto de esta entrada »

Los mareados

Publicado: 6 marzo, 2012 en General

Hace bastante tiempo que las principales voces de la oposición que se levantan en nuestro país son las de algunos periodistas e intelectuales, que de a poco parecen ir ocupando el rol que durante años perteneció a viejos políticos, hoy indigentes de votos e ideas.
Por más que hago el esfuerzo, difícil se hace comparar este momento que atravesamos con algún otro. Sobre todo porque resulta prácticamente inédito, para estos tiempos que corren, que la voz contraria a los intereses oficiales llegue principalmente desde aquéllos ámbitos, que son bien distintos a los que supimos conseguir a lo largo de las últimas décadas. Leer el resto de esta entrada »