Archivos de la categoría ‘General’

Derrotero de compras

Publicado: 6 mayo, 2012 en General

Ir a comprar al supermercado en estos tiempos de vacas flacas se ha convertido para mí en una de las experiencias cotidianas más insalubres, y encima extremadamente densa con relación a cuestiones que van más allá del alza de precios o productos desaparecidos misteriosamente.
Por un lado, si uno se detuviera en la imagen que damos cuando pasamos por las góndolas, notaríamos que hacemos más “pasillo” que compras. Porque pensamos detenidamente cada artículo que vamos a comprar y meter en el carrito, que se ahora se llena rápidamente pero no porque sean muchos los productos que compramos, sino porque vienen más chicos también. Como para que uno piense al cabo de un rato: ¡Uh, mirá… Llenamos un carro!
Entre tantos aspectos que hacen al fatídico momento de ir de compras al “super”, uno que siempre me generó rechazo se produce cuando, poco después de haberme sacado el viento de encima y entrar al local silbando bajito, escucho a todo volumen una canción melódica en la que el cantante se descose la garganta por algún amor imposible.
“Estamos en el horno”, es lo que pienso automáticamente, pero encima luego intento descifrar: “¿Quién será? ¿Franco De Vita? ¿Marco Antonio Solís? ¿Carlos Mata?”. Por supuesto que si no es uno de ellos pega en el palo.
Una vez identificado el timbre de voz, me quedo más tranquilo porque mi cerebro tiene como un sensor de reconocimiento de voces melódicas que funciona bastante bien: cuando escucha algo que decididamente no me gusta, emite una frecuencia que –traducida- estaría diciéndome: “No te calentés, pusieron los grandes éxitos de Marco Antonio Solis. Así que tenemos como para dos horas. Tratá de ser breve y vamos”. Y automáticamente la bronca se va disipando. Pero es entonces cuando viene la otra parte de la misión: hurgar en las góndolas para ver si puedo rescatar de entre los artículos de primera necesidad algo que valga la pena y a buen precio. Pero como los precios a veces no están, están cambiados o no convencen a nadie, lógicamente me enojo de nuevo. Y cuando eso ocurre, escucho de fondo a Marco Antonio Solis, tras lo cual, el sensor emite su frecuencia y automáticamente los decibeles bajan a cero.
Entonces, paso de góndola. Pero ocurre que cuando estoy en la de al lado, me quedo pensando cómo resuelvo lo de la anterior. Y de nuevo me caliento, suspiro, respiro hondo, y otra vez Marquitos que suena. Pero esta vez sigo presuroso mi derrotero.
De esta manera, tras varios minutos, la tarea va convirtiéndose en un asunto muy insalubre, aunque puedo llevarlo a cabo sin que me sobre nada. Quedo exhausto, con pocas ganas de hacerme mala sangre por cuánto pudo haber sido el costo de la compra, que, al final de cuentas, la mayoría de las veces uno dice: “Pensaba que me iba a salir más caro”. Y debe ser porque uno está preparado para lo peor, y con ese efecto juegan los hacedores de precios: “Total, para la gente siempre pudo haber sido peor”.
No voy a decir que estaría bueno que coloquen temas de The Cure, Strokes, Los Redondos, Manal o Riff, por dar algunos nombres. En definitiva, a esta altura de mi vida, me conformaría solamente que los precios sean razonables, ni más ni menos. Y si no son razonables los precios, que por lo menos lo sean los sueldos. ¿No le parece?
Es decir, si voy a tener que escuchar frecuentemente a Marco Antonio Solis en un supermercado, háganme el favor de permitirme llevar el kilo de yerba a cuatro pesos.
Ahí capaz que hacemos trato.
He dicho.

Esperando el feriado

Publicado: 11 abril, 2012 en General

Todavía intento comprender cuál es la razón por la cual algunas personas se quejan o fastidian por los nuevos feriados existentes en nuestro país. No entiendo qué es lo que tanto les insatisface, honestamente lo digo.
En mí caso, en lo primero que pienso ante estas circunstancias, es en esa gente que durante todo el año trabaja más de diez horas para llevar el pan a sus casas o para hacer una diferencia a nivel económico que permita mejorar la calidad de vida de los suyos (muchos trabajan hasta los feriados). Y recién después pienso en la otra, o en quienes estamos envueltos en la burocracia en cualquiera de sus formas.
De esta manera, y por más que lo analizo, no entiendo cómo hay quienes están en desacuerdo con los feriados, que, en realidad, una cosa es no estar de acuerdo con las fechas que se conmemoran y otra muy distinta estar en contra de, por ejemplo, no ir a laburar. ¿Qué puede tener de malo eso?
Hace algunos días escuchaba por radio a mucha gente quejarse por esta situación argumentando -o algo parecido- que así “el país nunca va salir adelante”. De verdad, esos planteos siempre me parecieron macaneo barato, aunque en este caso me han conducido al siguiente interrogante: ¿Si sacamos los feriados, cuánto tiempo calcularán algunos que tardaremos en convertirnos en potencia mundial?
Y si eventualmente fuera un poco más lejos, agregaría que las mismas personas que piensan esto –o la gran mayoría-, al otro día son las que se quejan porque “acá no trabaja el que no quiere”, entre otros asuntos poco relevantes para la existencia humana, porque, para ser franco, en lo más profundo de su corazón, el ser humano (o la mayoría), lo único que desea es ganarse la lotería -o algún premio importante- con tal de no ver nunca más esas caras que diariamente contribuyen a su rápido envejecimiento.
Aunque, asimismo, me consta que del otro lado del alambrado hay gente que jamás se atrevería a ponerle un centavo a un juego, porque sus convicciones pasan por otro lado.
La realidad -me parece- indica que no vamos a ser ni más pobres ni más ricos con cuatro o cinco feriados más. Al menos no nosotros, los comunes, que lo único que hacemos es juntar plata para pagar nuestras deudas o alimentarnos y vestirnos, pero no mucho más. Por otro lado, saber que hay quien detesta los feriados, lleva a pensar que ese lugar de trabajo es una de las cosas más envidiables del mundo, o que está lleno de gente con la que uno realmente la pasa muy bien, ¡a tal punto que la pasa mejor que en su casa! Entonces, retomando el planteo: ¿Cómo pretenden algunos que el país salga adelante si no nos ponemos de acuerdo ni para los feriados?
Una vez Charles Baudelaire escribió que “el mejor remedio contra todos los males es el trabajo”. Sin embargo, los tiempos han cambiado, y aunque puedo estar de acuerdo con ese pensamiento, ¿cuánto más puede afectarnos la salud tener más feriados, si las prestaciones en materia de Salud en nuestra provincia, por ejemplo, están colapsadas debido a que hubo gente que trabajó incansablemente, pero haciendo mal su trabajo (por no decir otra cosa)?
Para eso, digo yo, que mejor la gente no trabaje. Para eso que decreten más feriados y listo. Y en vez de gastar energía en estas tonterías, bien podríamos pensar en cosas más trascendentes para afrontar la realidad que nos toca, o para cargar con nuestras vidas de una manera un tanto más positivamente.
Por eso, en mí caso, hace un tiempo que tengo clavado en mi tele el canal Gourmet, que me recuperó las ganas de ver televisión sin alejarme de la realidad cotidiana, porque cada plato que hacen allí, con lo caro que puede resultar emularlos, me recuerda que tendría que ganarme la lotería para poder realizarlos.
Concluyo el tema con la frase de un entrañable amigo, quien una vez me dijo tajantemente: “En nuestro país algunos prenden cubiertas, aunque otros no se bancan el hollín”.

Cantos de libertad

Publicado: 19 marzo, 2012 en General

Con mucha alegría recibí en mis manos el primer disco de Andrea Díaz (Libertaria), cantora nacida en nuestra ciudad, que luego de haberse recibido de Profesora de Danzas, decidió continuar sus estudios en el IUNA (Instituto Universitario Nacional de Arte), para cursar la Licenciatura en Folklore. Estando en Buenos Aires, de a poco, fue volcándose a los ámbitos vinculados con la cultura popular. Y continuó sus estudios, cantando en la medida que se le diera esa posibilidad.
Andrea tiene personalidad, algo necesario para hacerle frente a la adversidad y a las distancias. Pero además, tiene una voz excelente, que ha podido mejorar con los años de manera notable. Siempre supo que quería ser cantora, esa fue su razón y el horizonte a seguir. No nació en cuna de oro, se fue haciendo camino al andar. (más…)

Los mareados

Publicado: 6 marzo, 2012 en General

Hace bastante tiempo que las principales voces de la oposición que se levantan en nuestro país son las de algunos periodistas e intelectuales, que de a poco parecen ir ocupando el rol que durante años perteneció a viejos políticos, hoy indigentes de votos e ideas.
Por más que hago el esfuerzo, difícil se hace comparar este momento que atravesamos con algún otro. Sobre todo porque resulta prácticamente inédito, para estos tiempos que corren, que la voz contraria a los intereses oficiales llegue principalmente desde aquéllos ámbitos, que son bien distintos a los que supimos conseguir a lo largo de las últimas décadas. (más…)

La memoria de los peces

Publicado: 9 enero, 2012 en General

Ahora que han pasado algunos días, debo decir que ha quedado muy claro lo que hasta hace casi un mes parecía una mera especulación para tomar con humor: al jurar, por lo bajo, los flamantes funcionarios se estaban riendo en la cara del propio gobernador; es decir, del tipo que les había puesto el gancho oportunamente.
Esta realidad desnuda nos ha llevado a comenzar el 2012 antes de tiempo, por obra y gracia de un grupo de personas que ostenta una parte del aparato político con desmedida ambición y arrogancia. Lo que uno a veces dice de manera trillada “ha quedado a la vista de todos”; incluso de ellos mismos, que primero habrán reído como quien comete una travesura, pero que hoy no deben saber con claridad ni dónde están parados. O tal vez sí, porque algunos han ocupado cargos sobre la base de una prepotencia que mejor no recordar. Y agazapados, por estas horas, seguro esperan órdenes. (más…)

Resistiendo a la extinción

Publicado: 22 diciembre, 2011 en General

A veces uno no sabe qué pensar o argumentar cuando desde los diversos sectores políticos se dice que tenemos que ser “austeros” o que debemos “reducir el gasto” para después, si Dios ayuda, alcanzar cierto “equilibrio” en las finanzas que permita enderezar mínimamente el rumbo económico.
Y digo “no sé que pensar” porque desde esos estamentos suele hablarse metiendo indirectamente a la gente en el propósito, es decir, implicándola en temas a los cuales jamás tendrá acceso. Y hasta se responsabiliza a sectores gremiales de los males que puedan llegar a ocurrirle a la sociedad, demonizándolos, señalándolos con el dedo, diciéndoles sin nombrarlos “que la gente sepa que ustedes son culpables”. Fea la actitud.
Hasta hace unos años, si en nuestra ciudad se cortaba la energía eléctrica durante ocho horas, era común que alguien responsabilice a las aves que, con poca fortuna, caían mareadas en algún transformador estratégico; o si algún osado preguntón se atrevía a consultar sobre los fondos en el extranjero, se decía que donde estaban alojados se encontraban sanos y salvos. ¿Para qué preguntar? ¿Por qué caer en esa mala costumbre? Ese ejercicio había crecido mucho en los ochenta, pero hoy resiste a la extinción.
Hay una lista numerosa de casos en los que a la gente se la intenta, mediante el discurso instalado a nivel político, tomarla por tonta o algo parecido, porque ahora que recuerdo, hasta hace un tiempito, cuando por alguna circunstancia se generaba porfía con médicos especialistas, la intencionalidad pasaba por culpabilizar a los profesionales malagradecidos, que venían a la provincia a llenarse los bolsillos careciendo de vocación de servicio para con el sistema que les había brindado la posibilidad de “progresar”. Algo parecido suele atribuírsele a los docentes más cascarrabias.
Y la lista de casos sigue, es tan extensa como inacabable la xenofobia que genera la política cuando se bajan esos discursos desde la prepotencia, o cuando alrededor no existe gente capacitada para ejercer el rol que le compete: escuchar y saber hacerse escuchar, para entonces canalizar inteligentemente el resultado al que puede llegarse simplemente con comunicación, lo cual incluye la negociación. Si no se acepta la diversidad, a la democracia -como una mesa-, le está faltando una pata.
Pero, como vemos, aquellos viejos problemas de ayer siguen plenamente vigentes hoy. De hecho, se han agudizado a tal punto que da un poco de cosa pensar que estamos mirando la misma película hace unos cuantos años, eso es algo tremendamente fastidioso. En definitiva, si por un instante nos dejamos llevar por esos discursos que nos taladran la cabeza, deberíamos pensar que al año lo terminamos de casualidad.
Siento, de verdad lo digo, que el rumbo podría comenzar a enderezarse de una vez por todas cuando se deje de ver la paja en el ojo ajeno, se haga una profunda autocrítica y consecuentemente se empiece a gobernar pensando realmente en el prójimo, que eso incluye algo más que un solo partido político.
Mientras tanto, debo urgentemente enviarle un mail a Papá Noel para avisarle lo siguiente: “Tendremos que ser austeros nuevamente este año. Causa: reducción del gasto. Recuerde comprar con tarjeta, en lo posible en cuotas. No olvide que este año son dos (¡fue varoncito!). Si la reducción del gasto no llega a los funcionarios, tenga la gentileza de avisar”.

Mi cambio de paradigma

Publicado: 7 diciembre, 2011 en General

Desde que soy padre, hace apenas seis años, armar el arbolito de Navidad o verlo llenarse de colores y lucecitas es algo que verdaderamente me agrada. Se trata de un sentimiento totalmente contrario al que tenía siendo adolescente, e incluso entrando a la adultez, cuando no me caía en gracia este tipo de celebraciones, en las que todos, al parecer, tienen que estar siempre alegres y felices, hasta sin demasiadas razones.
Supongo que a muchos les ha pasado algo similar, o tal vez hoy mismo estén atravesando circunstancias como las que planteo, aunque aclaro que no me considero alienígena en temas de la vida cotidiana, sí tengo mi propia forma de pensar y filosofar asuntos como el de las navidades. (más…)